Ingenios Azucareros

Los Primeros Ingenios Azucareros: Vestigios de un Pasado Clave Para Entender el Presente

En el año 2006 me sumergí en un proyecto enfocado a elaborar estrategias de posicionamiento de la República Dominicana dentro del marco internacional de turismo cultural. A través del Proyecto de Rutas del Esclavo y el Cimarronaje, dirigido por el Dr. Jordi Treserras de la Universidad de Barcelona, financiado por la AECI y enlazado con las políticas de recuperación de memoria histórica, de la diáspora africana, de la UNESCO.

La República Dominicana se había quedado atrás respecto a las dinámicas y ofertas que se estaban llevando a cabo en Cuba, Puerto Rico y América Central. El turismo en la isla  se había reducido a una oferta de Risorts enfocado a un turismo conocido como “sun, sand, sea and sex” o de las “cuatro s”. Turismo que empezaba a vislumbrar con pocos recursos.

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Al comenzar la industria del turismo las dinámicas se centraban en la mayor rentabilidad por territorio en época estival, los impactos solían recogerse en forma de beneficios económicos e ingresos. Pronto empezó a ganar peso las críticas a los costes sociales y al impacto agresivo en los territorios turísticos. Siguiendo las lógicas mercantiles del momento, desde finales del siglo XX y durante el siglo XXI ha comenzado a cambiarse las estrategias de mercado. De este modo, dejaron de venderse productos tangibles, para venderse “experiencias intangibles’’. Es así como empezó a crearse nuevas marcas turísticas enfocadas a exclusivos grupos de turistas potenciales; se modificaron las enunciaciones, y empezó a hablarse de ‘turismo responsable’, ‘turismo sostenible’ y ‘turismo alternativo’. Se construyeron nuevas imágenes para nuevas necesidades relacionadas con vivencias de la ‘autenticidad’.

Boca de Nigua 5

El turismo y la mirada del turista se convierten en potencializadores de la conservación del patrimonio y desarrollo local. Es la mirada del turista la que construye los nuevos discursos, transformando sus espacios y sus experiencias por sus expectativas. El turismo bien gestionado, puede ser un catalizador de conflictos locales e identidades dañadas. Es importante por ello trabajar en una buena planificación de la dinamización territorial a través del turismo, ya que el turismo, ya que puede ser un arma de doble filo que mal gestionado pueda provocar el deterioro del patrimonio tangible e intangible y el desgaste de las comunidades, pero bien gestionado, contribuye a la mejora de la calidad de vida de las comunidades locales mediante la conservación, valorización y aprovechamiento sostenible de la diversidad cultural y sus manifestaciones.

La República Dominicana tiene una gran oferta desde una perspectiva histórica, pues sus procesos históricos han estado muy vinculados con la historia de las colonizaciones, pudiendo enlazarse con discursos de interpretación del patrimonio, que nos trasladase a los orígenes de las mismas y enriqueciendo su imagen más allá de su oferta natural. Los vestigios de la isla nos narra las primeras experiencias provocadas por el contacto entre colonos y nativos, así como los inicios de la diáspora africana mediante la compraventa de esclavos transatlántica y el inicio de la simbiosis que da lugar a la cultura dominicana. La República Dominicana fue un espacio laboratorio donde se incubaron las practicas que se llevarían a cabo en la colonización del continente, mediante una serie de pruebas-ensayos.

“Cristóbal Colón introdujo en la isla el cultivo de la Caña de Azúcar traído desde las Canarias, debido a las condiciones ambientales de la Nueva Tierra, en la Española su tamaño y calidad se duplicaron. En aquellos momentos el control de la producción y comercio de la azúcar era un yacimiento económico que respondía a uno de los más prestigiados conservantes en Europa. El cultivo de la caña de azúcar trajo consigo los primeros barcos con esclavos comprados en puertos Europeos africanos. Así comenzó el comercio transatlántico y las rutas de la esclavitud. Hasta el momento, los esclavos habían sido domésticos, la mano de obra negra para la industria azucarera, comenzó en las islas Canarias a finales del siglo XX. La Corona Española empezó a adjudicar asientos a aquellos tratantes que pudiesen garantizar un suministro continuo de esclavos. En 1540 ya había en la Española unos 30.000 esclavos africanos, aproximadamente. Al mismo tiempo, la primera revuelta de esclavos se constató en 1522, en el Ingenio Azucarero perteneciente a Diego Colón.”

Informe CAP LA RUTA DEL ESCLAVO Y EL CIMARRONAJE EN LA REPÚBLICA DOMINICANA: INVENTARIO Y  DIAGNÓSTICO. UN PRIMER PASO PARA UNA FUTURA PUESTA EN VALOR, CAPACITACIÓN DE RECURSOS HUMANOS Y APOYO AL DESARROLLO DE INICIATIVAS DE GESTIÓN TURÍSTICA DEL PATRIMONIO (Fundación Bosch-Gimpera-AECID 2006)

Los ingenios azucareros de Santo Domingo, San Cristóbal y de Azua, tales como, Sanaté, Engombe, Palavé, Boca de Nigua, Diego Caballero y Zipi-Zipi, se han convertido una pieza clave en las estrategias discursivas del turismo cultural y en la historia dominicana. Pues fue entre sus muros donde se cocinó la comida que ha dado origen a la gastronomía dominicana; se sincretizaron prácticas religiosas que ha dado lugar al vudú dominicano; se desarrollaron manifestaciones artísticas que se reproducen en expresiones como la música y la pintura dominicana y sobretodo; se cimentó la historia de la isla y la identidad de sus nativos. Nos parecen por ello, que su gestión puede reconciliar al dominicano con su pasado africano, con tal orgullo como con otros pasados, ya que el dominicano es una simbiosis de ambos pasados encontrados en estos espacios fruto de una rica diversidad cultural.

En el año 2003 se trabajó en la puesta en valor con de los ingenios, con la finalidad de presentarlos a la UNESCO como propuesta de declaratoria de Patrimonio Mundial de la Humanidad, con el nombre de “La Ruta de los Primeros Ingenios Azucareros”. La mayoría de ellos fueron intervenidos y restaurados. Sólo el de Diego Caballero fue estudiado desde el punto de vista arqueológico, para aquél proyecto.

Palave 3

En 2006 volvimos a actuar sobre ellos en representación de la Universidad de Barcelona, con el fin de inventariarlos dentro del marco de La Ruta del Esclavo y el Cimarronaje en la República Dominicana y ponerlos en valor dentro del legado afrodominicano asociado al programa de Espacios de Memoria y la Ruta del Esclavo promovida por la UNESCO. Se contó para ello  con el apoyo de la Oficina Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe.

La UNESCO lleva veinte años trabajando en romper el silencio con respecto a la trata de esclavos, resaltando las consecuencias de la esclavitud en las sociedades contemporáneas y asegurando una mejor comprensión de las interacciones culturales que generaron el entendimiento entre los pueblos y una cultura de paz. El proyecto general de “La Ruta del Esclavo” fue aprobado por la Conferencia General de la UNESCO en su 27ª reunión, celebrada en 1993 (Resolución 27 C/3.13) y cuenta ya con una extensa andadura. En el marco de la celebración de su décimo aniversario la UNESCO declaró el 2004  Año Internacional de Conmemoración de la Lucha Contra la Esclavitud y de su Abolición. El día internacional para conmemorar anualmente este suceso es el 23 de agosto. La fecha elegida remite a los eventos de la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, cuando prendió en la isla de la Hispaniola, la chispa de la insurrección que iba a resultar determinante para la abolición de la trata de esclavos transatlántica y la emancipación de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Hoy, diez años después, el proyecto planteado sigue sin ver la luz y los Ingenios siguen sin terminar puestos en valor ni presentados a ser Patrimonio de la Humanidad, por lo que se nos antoja el 2014 una fecha clave para esta aventura.

Los Ingenios Azucareros se entienden como elementos primordiales para la creación de circuitos turístico-culturales que enlacen con la ciudad colonial de Santo Domingo y los espacios asociados con la llegada de los esclavos y la trata, como el Barrio de Santa Bárbara y los alrededores de la calle de la Negreta. Además enlazan, no sólo con la capital, si no que se extienden por las cercanías y con provincias vecinas. Así como las zonas montañosas y cuevas donde se refugiaron y se establecieron los manieles  de los esclavos cimarrones huidos de los bateyes  junto con las poblaciones indígenas taíno-caribes resistentes a la conquista española. Por otro lado, como ya hemos presentado, La interpretación de su patrimonio, enlaza con las manifestaciones patrimoniales vivas, como la música, la danza, la religiosidad popular o la gastronomía; elementos que  juegan un papel esencial en la cultura dominicana.

Más allá de su riqueza histórica y patrimonial los Ingenios Azucareros pueden convertirse en espacios culturales para los dominicanos, donde pueda generarse una amplia programación de actividades. Planteamos de este modo, crear espacios que sirvan de motor de manifestaciones actuales, así como los festivales donde se agrupan diferentes expresiones musicales y de otras ramas artísticas, todas ellas con raíces africanas, como el festival Cimarrón, el festival de Yamasá, el festival de Polo.

O.D.A.

 

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